¿Sabes? Esta mañana, café en mano, revisaba mi celular. Todo parecía normal, hasta que me topé con una fotografía donde éramos felices. Te confieso: por un instante dudé que fuéramos nosotros. Entonces recordé que todo este bendito sufrimiento había acabado, y ya no había caso darle más historia.
Pensé por un momento en llamarte, en buscarte para revivir lo que fue nuestro. Pero... ¡ufff! Aunque tenga tu número guardado, me dio miedo y me tembló la mano nada más de sostener el celular. Y después de tanto pensarlo, supe que si lo hubiera hecho, habría sido una estupidez.
Aquello que fue un nosotros, ahora es historia; mañana, si tengo suerte, será olvido. Solo quedarán miles de promesas al viento que nadie podrá escuchar, y sobre todo, que nadie nos recordará jamás.
Pero si en tu corazón tuviste un poco de amor por mí, sé que algún día te acordarás de los bellos momentos, aunque pocos hayan sido.
Aquello que fue un nosotros es hoy una historia triste marcada por recuerdos tan bonitos, que aún no logro superar ese punto final que me trae loco. Mas a pesar de que hoy esté nostálgico, sé que algún día llegará el verdadero final.
No te desprecio, ni te guardo rencor; al contrario, te bendigo. Y sobre todo, te deseo lo mejor: que seas muy feliz, aunque no sea conmigo.
No encuentro punto final para esta historia sin fin, ni para este poema. No sé cuándo lo haga, pero cuando al fin pueda, quizás logre agradecerte por los más bonitos recuerdos que hoy siguen presentes en mi nostalgia.