Ya no busco señales en el cielo o en el viento, porque tu voz es la clave que aprendí a descifrar. Amo esa paz del momento bajo el mismo cielo, y que el silencio contigo sea un lugar para estar.
Conozco tus gestos, tu risa, tu firmeza, y esa chispa inteligente que me vuelve a encender; no eres una meta, eres mi presente y mi futuro, la mujer con la que elijo cada día crecer. Me gusta que pelees por tus propias opiniones, que tu carácter sea el muro donde puedo apoyar. En este amor no hay sombras ni fantasmas, somos dos fuerzas libres que aprendieron a amar.
Tu mirada dulce sigue siendo mi hechizo, pero es tu mente brillante la que me hace quedarme; en el caos del mundo, tú eres el compromiso, la única persona capaz de desarmarme. Mis antiguos cimientos ya no temen al frío, porque tú los habitas con ternura y pasión. Lo que antes era duda, hoy es un desafío que enfrentamos juntos, con una sola visión.
No te dedico versos para que te quedes, te los doy porque ya eres parte de mi raíz; somos el amor que fluye, el que todo lo puede, el final de la espera y un presente feliz.