
Habitar un cuerpo distinto es como caminar en un mundo de sombras,
donde el corazón a veces se cansa, pero el alma es el que soporta.
He sentido en mi propia piel esa fragilidad que nos define,
ese brillo que otros no ven, pues es la fuerza que habita em el alma.
Somos como un material, que el mundo juzga quebradizo,
y vivimos cada dio con destino algo indeciso;
nos miran con asombro, sin entender el compromiso,
pero ignoran que en nuestras condición está el mayor hechizo.
Hay una fuerza, un brillo que traspasa la distancia,
te veo en tus lives, valiente, liderando todas tus batallas,
Una día llegue y tu voz detuvo el tiempo en un instante,
esa voz que guía a quienes también nos sentimos rotos.
Esa voz que nos recuerda que no estamos solos.
Me duele el odio que lanzan quienes no saben ver tu brillo,
pero tu ejército de cristalitos, siempre estaremos contigo.
Que nunca nadie apague tu brillo, porque no necesita permiso para brillar.
Es un honor llamarme tu amigo y ser parte de tu comunidad,
Te apoyo con lo poco que tengo, pero con el respeto más profundo,
porque eres la guerrera más grande que habita en este mundo.
Nadie debería enfrentar el desprecio por su condición, ni apagar su luz, solo por el miedo a sufrir.
Nuestros cimientos son de cristal, que son reforzados cada día,
enlazados por una red social hemos creados una amistad.
Sin permiso para brillar, porque para brillar no se necesita, permiso.
se brilla con orgullo, con nuestra esencia, con nuestra propia cruz.
Nota Autoría: Este poema ha sido escrito e inspirado en una gran amiga y su valiente comunidad, los “Cristalitos”. Su propósito es concientizar sobre el respeto y el valor de las personas con discapacidad, reafirmando que nuestra esencia brilla con luz propia y que la verdadera inclusión nace del respeto, la dignidad, la igualdad y la empatía..
