Eres hermosa como una rosa, eres bella como una estrella. Eres preciosa, eres fabulosa, eres encantadora; eres mi princesa.
Eres mi princesa; te quiero con todo el corazón y te amo con todo el alma. Eres la razón de esta poesía, pero eres la dueña de este humilde poeta.
Eres mi princesa y te quiero en tus alegrías y en tus tristezas, con tus celos enfermizos y con tu dulzura. Te ves tan bella con tu linda sonrisa y tu tierna mirada.
Hazme un favor: nunca cambies. Te quiero tal como eres, tal como te conocí; como una princesa y a la vez mi peor pesadilla. Te quiero así.
Eres mi celosa, mi enojona, mi berrinchuda, mi consentida, mi amor. Con todos tus defectos y virtudes, por siempre mi princesa.