La vida está llena de laberintos, pero en cada pasaje de ese laberinto hay una sorpresa; a veces de sufrimientos, a veces de sonrisas, pero siempre es discreto hasta llegar al secreto.
La vida es bella, pero está llena de sentimientos; a veces estamos tan contentos que ni extrañamos los sufrimientos. Pero en la vida, habita la soledad.
La vida es todo, pero la soledad es nada; la felicidad es pasajera, pero la soledad es consejera, es buena psicóloga hasta que se vuelve traicionera.
La soledad es canija, pero hay que respetarla, porque cuando estamos solos nos cobija con su compañía. No es la que esperamos, pero la que espero nunca llega.
La vida y la soledad deberían ser amigas; la vida te enseña a gozar de todo, pero la soledad te acompaña cuando ese todo se vuelve nada.