Hoy le volví a escribir, por más cobarde que me digan. Siento que soy digno de considerarlo. Porque volví a recibir el mejor de los momentos y sí, quizás me arrepienta mañana.
Estoy ciego del corazón, sé que este momento llegaría y me bastó poco para saberlo, pero mucho para aceptarlo.
Han pasado dos meses desde que te volví a escribir y nuevamente no lo he hecho. Yo pensaba en empezar de nuevo, pero duró poco la felicidad; esta es la cruel realidad.
Las ilusiones hoy se pierden de nuevo. Con este arrepentimiento, maldito sentimiento. Sé que mi momento ha pasado y yo aún sigo perdiendo el tiempo.
Estoy arrepentido, no de ti, sino de mí, por creer que podía tener una oportunidad más. Por sentir algo por alguien que ni siquiera recuerda que hace dos meses hablamos.
Eran ciertas esas falsas ilusiones, esos falsos sentimientos. Hoy es una cruel verdad y, estando completamente consciente, acepto esta falsedad como la realidad.